El consumo de la cocacola -como líder de las bebidas edulcoradas- está en la mesa de las discusiones.

 

El primero en escena fue Gilberto Lozano, molestísimo porque le tuvo que pagar nueve mil millones de pesos al Sistema de Administración Tributaria (SAT). Hombre visionario, al ver el inevitable arribo de Andrés Manuél López Obrador al poder, urdió una estrategia para castigarlo socialmente.

 

Unió sus intenciones con periodistas decadentes, a otros simpatizantes suyos y llamó Frente Nacional Anti AMLO a un instrumento potenciado en redes sociales para exigir la renuncia de Andrés Manuél a la Presidencia.

 

Y lo acusó de llevar a México a un régimen comunista.

 

Lozano llegó al extremo de ofrecer lo doble tributado ante el SAT por la cabeza de López Obrador, y creyó una genialidad aprovechar la libertad de expresión llegada con la 4T para tender eco a su llamado a la rebeldía y a la sedición.

 

El objetivo que lo lleva a conformar FRENA es su coraje por haber pagado a Hacienda aquella cantidad mutimillonaria.

 

Expresivo y enérgico como es no se le ha dificultado encontrar eco en cientos de personas que no necesariamente comparten su coraje por pagar impuestos, pero coinciden en discriminar al tabasqueño naco sin méritos -para ellos- para ser Presidente.

 

Destapó la caja de pandora, que es la industria refresquera, y su explotación sin medida de los mantos freáticos en todas las regiones de México.

 

La respuesta

 

El modo mesiánico de López Obrador lo llevó a buscar una conciliación con este empresario fundador del FRENA. Al menos eso fue lo que dijo cuando un reportero exhibió en una conferencia mañanera las intenciones agresivas, incluso peligrosas de Gilberto Lozano, provocando una reacción bestial del empresario, quien públicamente le advirtió que lo pagaría caro.

 

Esa fue la partes conciliatoria. El lado bueno del Peje.

 

No demoró en aparecer la respuesta… científica en voz del  subsecretario Hugo López Gattel, con un ataque constante a las propiedades adictivas, entre otras muy dañinas para la salud. Y lo resumió en frases muy claras: «¿Para qué queremos el veneno embotellado?», fue una de ellas.

 

Con habilidad López Gattel relacionó la ingesta de este tipo de bebidas con enfermedades como la diabetes, una de las causas dela elevada mortalidad durante la pandemia del Covid-19.

 

Seguramente las ventas de Femsa y otras empresas embotelladoras se vinieron abajo, pues meses de encierro, falta de dinero y las enfermedades, hicieron reflexionar a las personas, y muy conscientes del riesgo al consumir esos productos, optaron por no hacerlo.

 

Esa baja en el consumo, y sobre todo la mala reputación de las bebidas generó la reacción de ANPRAC, Industria Mexicana de Bebidas, cuyos integrantes -entre los que se encuentra Gilberto Lozano- publicaron un desplegado en el que condenan: «la interpretación sesgada y difusión tendenciosa de un ‘estudio académico’ para buscar culpables a un problema de salud de origen multifactorial.

 

De acuerdo con los embotelladores, la anterior interpretación sesgada, «no abona a la solución integral de la obesidad y diabetes que enfrenta nuestro país, ni al desarrollo de una política de Estado.

 

¿Por qué el enfrentamiento franco entre un grupo de empresarios y el Gobierno Federal?, ¿Quién va a ceder?

 

Creemos que Femsa debería analizar el comportamiento de su distinguido miembro y fundador Gilberto Lozano, cuyo temperamento norteño, de hombre bragado de Monterrey no conoce límites, como también sucede con su hiriente expresividad.

 

Debería tomar en cuenta que en este enfrentamiento apareció un factor más: la explotación constante de los mantos freáticos en todas las regiones del país. Si bien Femsa-Cocacola genera miles de empleos en sus plantas y oxxos, no paga un centavo por la explotación de cientos de pozos profundos.

 

Este ejemplo es muy claro: Femsa dispone de concesiones de cien años para explotar el agua de México. Extraer cualquier cantidad no le cuesta nada, pero vender un garrafón de Ciel se eleva a 38 pesos.

 

Cualquier empresario mínimamente consciente que su ganancia es de 38 pesos y su inversión en materia prima es nula asumiría otra actitud y no la de apostar por la cabeza del Presidente que se atrevió a cobrarle los impuestos acumulados por años, y con ellos reforzó decenas de programas sociales.

 

El día en que a Lozano le exijan el pago los empleados de sus más de 14 mil tiendas Oxxo a lo largo y ancho del país, y no sea la ridícula cantidad de $100.00 (cien pesos 00/100 MN) por jornada, no quiero imaginar el escándalo que va a armar.

 

¿Qué sucedería en un país si se dejan de vender los productos Cocacola?

 

Nada. La gente gastaría menos y estaría menos expuesta a enfermedades ocasionadas por bebidas con estimulantes para su consumo, gracias a los cuales cuando alguien las prueba no puede parar sino hasta que ya no hay.

 

Aunque las críticas también van a la comida chatarra, papas y otras frituras aderezadas con estimulantes del hambre, es claro que el debate se centra en la Cocacola.

 

Femsa es una compañía binacional con 48 por ciento de participación estadounidense y el resto con capitales regios encabezados por Gilberto Lozano.

Lozano pierde más al mostrarse en rebeldía y sedición. Sus mejores opciones son pagar puntualmente los impuestos al SAT y lo más pronto posible mejorar sueldos a sus empleados de los oxxos. También tiene que esperar una reforma constitucional que lo obligue a pagar por los millones de litros de agua que extrae del subsuelo mexicano.

 

La llegada de una forma diferente de gobierno a las administraciones entreguistas a los intereses de los empresarios acabará por demostrar que en las mesas mexicanas es mejor una jarra de agua, pura, transparente, hervida o filtrada. Entonces realmente saciaremos nuestra sed y será posible rehidratarnos sin someter al organismo a la dificil tarea de filtrar mezclas ricas en azúcares, colorantes, saborizantes y conservadores.

 

Es un poder sin límite y casi no lo notamos. Detentar el control del agua y meternos en la mente que lo mejor es consumir el agua embotellada de determinada marca deja ganancias incalculables a quienes por su lado no invierten en la explotación de los mantos freáticos.

 

Quedarnos sin dinero en la Pandemia nos enseñó que podemos disponer de toda el agua para saciar nuestra sed hirviéndola varios minutos en el fuego y de ser posible agregándole una gota de yodo o cloro, para lograr su desinfección.