El pasado 23 de agosto fui invitada por el Instituto Tlaxcalteca de Elecciones a participar en el Conversatorio “Experiencias y retos de la participación política de las mujeres en el Proceso Electoral Local Ordinario 2020-2021” y hoy quiero compartirles en este espacio las conclusiones de mi participación.

 

Al hacer el balance de mi experiencia como candidata a la gubernatura, puedo destacar varios puntos que me parecen muy importantes.

 

En primer lugar, celebro que las candidaturas al gobierno del estado de Tlaxcala, en el pasado proceso electoral, hayan sido representadas en su mayoría por mujeres, porque creo que es una clara manifestación de que nuestra sociedad está lista y deseosa de vivir una nueva forma de gobernar, una nueva visión de la realidad y nuevas soluciones.

 

En segundo lugar, creo que los órganos encargados de promover, regular y proteger la democracia en nuestro estado y del país en general, deben fomentar la participación de las mujeres dentro de la política, no solo para cumplir una cuota de equidad de género, que ya en si es un avance considerable; sino porque tenemos mucho que aportar a nuestra sociedad.

 

Sobra decir que los partidos políticos son en primera instancia quienes deben ofrecer esos espacios, además de capacitación y desarrollo dentro de sus plataformas electorales, y hacerlo de manera genuina para que la participación femenina se de en el mejor de los escenarios con mujeres capaces y no solo para llenar o aparentar la cuota de género.

 

En tercer lugar, estoy convencida de que nuestro desarrollo integral es un gran desafío que encaramos día con día. Como mujeres, somos madres, esposas, hijas, amigas, pero también somos profesionistas, empresarias, activistas. Experimentamos la realidad a partir de muchas acciones que nos permiten conocer diversos aspectos de la vida, de la cotidianidad, que nos dan herramientas para ser críticas, pero también propositivas y creadoras de soluciones prácticas.

 

Nuestras voces van tomando fuerza y representatividad. Por eso es tan indispensable que en estos momentos tendamos puentes de colaboración entre nosotras, que fundemos nuestras sinergias en la sororidad, porque solo a partir de la empatía podremos cimentar el futuro que deseamos vivir, no solo para las mujeres, sino para todos los integrantes de nuestra sociedad.

 

En lo personal, me reconozco como un agente de cambio que tiene la disposición de romper esquemas para abrir nuevos espacios de desarrollo para otras mujeres, para esas mujeres que deseen participar en la construcción de la sociedad que deseamos ver.

 

En mi caso, gestiono este cambio fomentando la interacción con la sociedad a través de la difusión de una columna semanal, que varios medios electrónicos me hacen el honor de compartir y a los cuales desde aquí les mando mi sincero agradecimiento, También he abierto un espacio para charlar con personajes destacados de diversos rubros de nuestro estado, que tienen algo importante que compartir con los tlaxcaltecas.

 

Además, creo que es vital que la sociedad civil tenga centros, fundaciones y/o asociaciones en donde se promueva la capacitación política, el desarrollo y la Responsabilidad Social, por lo que trabajo en un proyecto que cristalice este deseo.

 

Finalmente, sin duda experimento mi evolución de ciudadana a Revolucionaria Social, gestando un movimiento, dando un paso a la vez, sin prisa, pero sin pausa; cumpliendo esta misión y siguiendo esta visión.