¿Cómo puede sostenerse un mandatario en las encuestas durante una crisis? La respuesta se encuentra en esa actividad fundamental que sirve para fortalecer y mejorar la imagen de un gobierno y por ende, la de su titular: La comunicación política.

 

El 1 de septiembre es un día importante en materia política en México, debido a que el Ejecutivo Federal presenta por escrito ante el Congreso de la Unión, un informe correspondiente al último año de funciones. Previo a dicho acto, el presidente en turno suele brindar un discurso a través de los medios para resaltar logros o simplemente, para expresar alguna idea que considere de interés general.

 

Y es aquí, donde la comunicación juega un papel fundamental en la estrategia del actual presidente, Andrés Manuel López Obrador, quien, contrario a lo que muchos de sus opositores deseaban, superó el 50 por ciento (%) de aprobación ciudadana en todos los estudios demoscópicos.

 

Grandes imprevistos

Los contratiempos o problemas que surgen al momento de ejercer el poder suelen aparecer con frecuencia, pero hay algunos que rebasan las capacidades de cualquier persona o institución por muy fuertes que éstas sean, como una pandemia y un colapso económico global.

 

En México no fue la excepción, a partir del 28 de febrero (cuando se reportó el primer contagio de Covid-19), el número de infectados y muertos aumentó, asimismo, el cierre de negocios y la pérdida de miles de empleos hacían prever un debilitamiento acelerado del gobierno.

 

A la violencia y corrupción, se le añadieron el coronavirus y la caída del 18.7% del Producto Interno Bruto en el segundo trimestre del año; sin embargo, la pronta reconversión hospitalaria para atender a los enfermos de Covid-19, el plan de austeridad y las recientes detenciones de algunos exservidores públicos, le dieron un nuevo impulso mandatario.  

 

Cincuenta más uno

Los porcentajes de aprobación van desde el 54.0% registrado por Consulta Mitofsky- El Economista, hasta el 65.7% publicado por el diario El País (versión México), pasando por el 56% del periódico Reforma y el 59% de El Financiero; todas son cifras positivas en momentos turbulentos.

 

AMLO tiene en la comunicación la clave para mantenerse a flote, en otras palabras, sabe que la difusión de sus mensajes causan reacciones a favor y en contra, siguiendo así, uno de los principios básicos de esta actividad: “Que todos hablen de ti”.

 

El menú comunicativo

Sus conferencias matutinas y giras son complementadas por una presencia permanente en las redes sociales, el “encadenamiento” de los medios públicos (transmisión simultánea de sus eventos por los canales 11, 14 y 22) y la participación de personas afines a él en programas de opinión o debate, etcétera.

 

La polarización es otra de sus estrategias. Para mucha gente, el criticar o replicar desde la silla presidencial no es correcto; empero, la comunicación del siglo XXI cada vez más se basa en ataques, no sólo en México sino en diferentes partes del mundo (por ejemplo, Brasil y Estados Unidos) porque la política es entendida como una guerra en la que sólo existen la victoria y la derrota.

 

Comunicar por nichos o segmentos es lo que el presidente mejor hace. Él les habla a aquellos que lo hicieron ganar, generalmente son los más necesitados y beneficiarios de programas sociales que son la mayoría de habitantes en el país y no a la clase alta, que si bien posee el gran capital, está alejada de la masa. 

 

Gobernar es sinónimo de comunicar y comunicar -en política- no siempre es lo mismo que informar, significa transmitir emociones, ‘conectar’ con la persona, ser empático, escucharla, detectar sus problemas y buscarles una solución. Si López Obrador sorteó el segundo año, fue gracias a la comunicación.

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