Por décadas hemos padecido todas las y los mexicanos en todo el país un despiadado desconocimiento y desinterés del servicio público, y como consecuencia tenemos servidores públicos y gobernantes que resaltan por su altanería, soberbia y desprecio hacia los habitantes de las comunidades y municipios, demuestran con sus acciones su falta de ética profesional, hechos que suceden desde el presidente de la república, gobernadores, diputados federales, diputados locales, presidentes municipales, alcaldes, consejos municipales y presidencias auxiliares, indudablemente que hay sus excepciones pero estas son muy pocas, y a esto se debe el retroceso y no avance de nuestro sistema político mexicano, pues la democracia en nuestro país es un vaivén de intereses ilegítimos de las personas que por muchos años se han apoderado de las instituciones y del poder público.

 

No obstante lo anterior cada tres o seis años algunos aspirantes a ocupar cargos de elección popular con tal de seguir engañando llenan de promesas, de besos y abrazos a los electores, y cuando bien les va reciben una mini despensa o algún utensilio del hogar del plástico más corriente, e incluso prestan el espacio de la barda de su domicilio para que se publiciten más mentiras y falsas promesas, pero lo más grave es la obtención del voto que regularmente es inducido, presionado, cooptado, condicionado a cambio de programas sociales, comprado, secuestrado y robado; actualmente se dice que desde la presidencia de la república alguien vigilara el proceso electoral porque el INE y los Institutos Electorales en los estados no funcionan, pero no se dice cómo y con qué, pues las instituciones electorales tienen todo un presupuesto para esos menesteres, además por décadas son los ciudadanos elegidos mediante insaculación los encargados de vigilar y consolidar el proceso de cada elección, y por  ley ninguna persona ajena puede estar interviniendo en dicho proceso.

 

Un buen servidor público es aquel que atiende con comedimiento, con seriedad y responsabilidad a sus patrones, que vienen siendo los contribuyentes, optando por implementar una política de puertas abiertas y dialogo directo con los ciudadanos en un horario mínimo de ocho horas, además de ser productivos y generadores de desarrollo, por esta razón todos los mexicanos debemos de contar hasta diez antes de pensar emitir nuestro sufragio en favor de determinado candidato o candidata, debemos de ver siempre las cualidades, virtudes, eficacia, trayectoria y solvencia moral de cada candidato(a), y no permitir ser inducidos por los bombardeos despiadados de los medios de comunicación pagados con nuestros impuestos, pues algunos de estos se prestan a manejar encuestas a modo para tratar de confundir a la población.  

Hay que tener presente que desde un gobernador hasta un presidente de comunidad que ya demostraron que nunca fueron eficaces ni productivos en el ejercicio de las políticas públicas, estas personas están impedidos de por vida de volverse a postular con el argumento tan trillado de que ya cambiaron y son más buenitos, los que ya estuvieron en una gubernatura, en una diputación federal y/o local y no demostraron buen servicio, ética profesional, amabilidad, comedimiento y compromiso, ya no tienen el derecho a ser votados, pues cuantas ocasiones en un trienio o sexenio se acude físicamente por escrito, vía telefónica, o vía correo electrónico a determinado servidor público y nunca tiene el tiempo de atender las legítimas y justas peticiones de la población, de por si en tiempos normales no trabajan y no producen, imagínese amable lector 2019 y 2020 con este asunto de la pandemia todo lo quieren realizar en línea, si físicamente no son productivos mucho menos a través de una computadora y la pregunta obligada ¿Dónde quedaron los billones de pesos que se presupuestaron para ejercerlos durante los años 2019 y 2020? Pues en ninguna parte del país o estado se mejoraron los servicios ni se proyectó la obra pública, solo destellos de proyectos de relumbrón para justificar los ríos de dineros públicos que curiosamente se evaporaron sin generar beneficios hacia las comunidades o en favor de las familias mexicanas, oscuras acciones y sin rendición de cuentas las dependencias del bienestar, de la SADER, de Comunicaciones y Transportes, pues en dos años no se siente ni se sabe qué tipo de trabajos han realizado, y los gobiernos estatales argumentan que no pasa nada, que no tenemos deuda pública, pero tampoco mejoramiento de servicios ni obra pública, deberíamos de reflexionar y pensar cómo vamos a recibirlos ahora que próximamente visiten a las familias los centenares de precandidatos(as) que supuestamente se interesan por solucionar ahora si todos los problemas sociales y que ahora si tienen muchas ganas de trabajar aunque en el pasado no hayan rendido ninguna productividad, pues incluso se argumenta que muchos servidores públicos desean reelegirse sin renunciar o pedir licencia para retirarse de los cargos que actualmente tienen, es de imperiosa necesidad que las autoridades electorales y diputados locales comprometidos, diseñen y ejecuten piso parejo para todos los aspirantes a cargos de elección popular, desde los requisitos que se solicitan para poderse registrar y hasta la terminación de sus campañas, desterremos con toda firmeza las imposiciones y componendas del centro, pues no permitiremos que otros decidan lo que nos corresponde a los tlaxcaltecas, y mucho menos que asuma el poder público gente improvisada que nos venga a mal representar y se dedique solo a veranear en los próximos tres o seis años, las preferencias populares están bien enfocadas a diversas personas que por su trayectoria, trabajo productivo y honorabilidad han demostrado en los hechos la eficiencia en el servicio público, uno de tantos ejemplos es la Lic. Anabell Avalos Zempoalteca, que desde hace años tiene proyecto político y lo ha ejercido en favor de un sector importante del estado de Tlaxcala.

 

C. Isidro Sánchez Piedra,

 Defensor de Derechos Humanos