Las y los electores mexicanos cada tres o seis años eligen a sus gobernantes, pues la constitución nos da el derecho de votar y ser votados, sin embargo estos derechos se han manifestado equivocadamente bajo de dos vertientes muy desiguales, una el de elegir libre y responsablemente a nuestros gobernantes y otra elegir por conveniencia individual, y lamentablemente esto se ha dado en las últimas elecciones de los últimos 40 años, quedando claro que nos han rebasado las conveniencias personales, al libre ejercicio de elegir sin presión y libremente, sucesos que han acontecido ante la incapacidad de los entes políticos nacionales y estatales, estamos convencidos que los métodos utilizados por estos actores políticos ya no concuerdan con la realidad del país, pues en lugar de enriquecer las propuestas ciudadanas se han dedicado a enriquecer la cultura demagógica, a través de falsedades e imaginarios pronósticos a toda una población, ofreciendo empleos, cargos, dádivas y subsidios que nunca en el ejercicio del poder lo pusieron en práctica, pero si en la búsqueda y cooptación del voto. La pregunta obligada: ¿Una persona que se dice triunfar bajo estas circunstancias será un gobernante legítimo? ¿Dedicará su tiempo completo al ejercicio del poder? ¿Gobernara con transparencia y eficacia en beneficio del estado? Es obvio que muchas de estas preguntas tendrán una respuesta hasta transcurrido por lo menos un año de gobierno; ¿Cómo entender las y los mexicanos que los gobernantes entrantes se pondrán de tapete del inquilino transitorio de Palacio Nacional, sin  importar los intereses legítimos del pueblo de México? Sin considerar la autonomía de estados y municipios, y lo más grave el recorte sistemático cada año de los recursos públicos ordenados y orquestados desde Palacio Nacional, que gobernante podrá trabajar sin recursos públicos hay tenemos los ejemplos de los estados de Oaxaca, Guerrero, Chiapas, por mencionar algunos, hoy le tocará a Tlaxcala, como entender que la próxima gobernante y diputados locales representaran legítimamente los intereses de las y los tlaxcaltecas.

 

Los institutos políticos nacionales y estatales debieran de practicar un acto de reflexión del por qué nunca han podido llegar a los 60 municipios del estado ¿Será que la población votante siente que los partidos ya no son opción? También es digno de pedir una reflexión a los futuros gobernantes, la candidata más votada después del primer lugar fue la Lic. Anabell Ávalos Zempoalteca, con más de 200 Mil votos legítimamente obtenidos, y todos estos ciudadanos conservarán sus derechos constitucionales o se les excluirá y discriminara por razón de creencia política o condición social, como ha sucedido en otras entidades federativas. Ya se avizoran grandes conflictos en varios municipios, en unos de carácter político, y en  otros de carácter fiscal, pero el final de cuentas dichos conflictos ponen en riesgo la estabilidad de nuestro estado, ante estas condiciones se necesita mucha capacidad y responsabilidad del gobierno entrante, y que el ejercicio del poder público beneficie tanto a mayorías como a minorías, porque al fin y al cabo todas y todos tenemos derechos constitucionales vigentes que se deben garantizar por el estado.

 

Por lo anterior manifestado y por salud pública se recomienda: Que los próximos gobernantes se dediquen de tiempo completo a gobernar eficazmente y a representar dignamente al estado, tanto la Titular del Poder Ejecutivo del Estado, como la totalidad de las y los que integran el Poder Legislativo; tiendan puentes con capacidad de respuesta para los diversos problemas que aquejan a la población tlaxcalteca referente a los rubros de salud, educación, protección al ambiente, alimentación, vivienda, empleo, fortalecimiento al campo y diseñar un proyecto que permita reconstruir el tejido social, ya que la ciudadanía tienen el pleno derecho de participar y ejercer en las políticas públicas del estado, como entes activos y participativos.

 

 C. Isidro Sánchez Piedra,

 

  Defensor de Derechos Humanos