Hoy el Baúl de los recuerdos se abre para darles una mala noticia, resulta que el día miércoles 16 de abril de 2020 falleció el señor Gumersindo de Jesús Flores Lara, quien estuvo casado con la señora Concepción Muñoz Rodríguez procreando ocho hijos entre los que se encuentra nuestro amigo Cristóbal, que siempre ha estado cerca de los medios de comunicación, a través, de su inolvidable “Pulcata” y su participación en TV2 Zacatelco.

 

Está por demás decir que, cuando nació don Gumersindo el panorama en Zacatelco era absolutamente diferente: no existía el parque ni el palacio municipal, la carretera Federal Tlaxcala-Puebla no estaba, el mercado municipal se instalaba en la actual explanada del parque.  Sólo el templo de Santa Inés, estaba ahí, con toda su majestuosidad siendo testigo mudo de los acontecimientos que ocurrían en la comunidad y la escuela Ignacio Zaragoza albergaba a una pequeña cantidad de alumnos.

 

En el año de 1914, el país se encontraba en plena efervescencia política y social, hacía 4 años que había estallado la Revolución Mexicana, El Estado de Tlaxcala era gobernado por Alejo González, mientras que el presidente municipal era un señor llamado Julián Álvarez y estaba a punto de tomar posesión Nicanor Serrano Ortiz.

 

En ese contexto, el 13 de enero de 1914 en una casa de la calle Pedro Moreno, atrás de la Preparatoria Xicohtencatl  Axayacatzin, a la orilla de la barranca, doña Aurelia Lara  y Reyes Flores eran participes del milagro de la vida, ese día nació su primer hijo. Apegados a la religión católica lo llevaron a la iglesia de Santa Inés y en la pila bautismal decidieron ponerle  por nombre Gumersindo de Jesús.

Gumersindo de Jesús Flores Lara nació en un ambiente de pobreza económica, tal como era la condición de la mayoría de  los  zacatelquenses de esa época,  situación que no le impidió vivir en un mundo feliz al lado de sus abuelos, padres, tíos y de sus  hermanos Inés, Isidro, Susana y Toribio, de los cuales él era el hermano mayor. Por desgracia todos sus hermanos han fallecido.

Así creció Gumersindo de Jesús y  acudió a la escuela;  un buen día, conoció a Santos Mena, que por cierto era mayor que él, ambos deciden dedicarse al ciclismo. La situación no terminó ahí. Al paso de los años  se vuelven  impulsores de este deporte, apoyados por la dirección general de ciclismo y por un señor de apellido Cuecuecha.

Por otra parte, decide formar una familia al lado de la señora Concepción Muñoz  Rodríguez,   convirtiéndose  en padres de Napoleón, Sergio, Eloy, Reina, Leobardo, Cristóbal, María Guadalupe y Ángel, y ahora tiene que llevar el sustento a su hogar. Resuelve alquilar bicicletas, y desde luego, el mismo arreglarlas. Pero había otro problema, resulta que cuando se enchuecaba un rin había que ir hasta Puebla a enderezarlo; la carretera estaba en malas condiciones, varios puentes no estaban construidos, el viaje Zacatelco-Puebla duraba mucho tiempo.

Durante alguno de sus viajes un señor llamado Enrique Jiménez, lo anima a poner un taller de bicicletas en Zacatelco. El asunto no era nada sencillo, imagínese estamos hablando de los años cincuenta, en ese tiempo muy pocas personas tenían bicicleta en la comunidad, por esta razón no sería un negocio tan redituable. Finalmente, Gumersindo de Jesús, que siempre fue un hombre de fe, decidió enfrentar los grandes retos y abre el primer taller de bicicletas de Zacatelco, en la calle Domingo Arenas número seis, a un costado de la parroquia. Es muy probable que, Gumersindo de Jesús, haya sido la persona que tuvo la primera bicicleta en Zacatelco. Pasaron los años, sus hijos crecieron, y  comenzaron a ayudarlo en el taller, de tal manera, que más de uno de ellos siguen ejerciendo este oficio.

 

Las personas que lo conocieron coinciden que siempre fue un excelente esposo, buen hijo, buen hermano, un ciudadano ejemplar. Reafirma Cristóbal Flores, su hijo: “como padre fue un ser humano extraordinario”.

 

En las pláticas de sobremesa que eran acompañadas por el canto de las aves de corral, el mugido de los animales y los ruidos de la naturaleza, siempre expresó su preocupación por que todos sus hijos tuvieran una educación, un legado y un pedacito de tierra. Todos esos deseos se han cumplido. Una de las grandes satisfacciones de su vida fue haber logrado que dos de sus hijos asistieran a la universidad y actualmente sean prestigiados profesionistas. Gumersindo de Jesús fue todo un guerrero. Por su misma naturaleza se convirtió en un ejemplo de vida, una clara muestra de fortaleza, fue un hombre de fe.

 

Gumersindo de Jesús, probablemente fue el hombre más longevo de Zacatelco, siempre fue un hombre lúcido, desde luego, con algunos de los estragos con que nos marca el inexorable paso del tiempo, no necesitaba lentes para leer y su principal pasatiempo era resolver crucigramas. Gumersindo de Jesús vivió siempre rodeado de sus hijos, nietos, bisnietos, añorando los buenos tiempos que pasó  al lado de Conchita, la mujer de su vida. DESCANSE EN PAZ.

 

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